"¿Por qué las chicas usan ropa tan ajustada?", se quejó Jonatan, mientras él se retorcía en su blusa demasiado pequeña y apretada que llevaba.
"¿Quieres ya de quejarte?", espetó Sofía, entrecerrando los ojos con asco e incredulidad ante la situación en la que ambos se habían metido. Se paseó por la habitación, dándole vueltas a la revelación de que su hermana Karla había estado intimando sin saberlo con el cuerpo de Jonatan y qie Jonathan fantaseaba con ella. La idea le revolvió el estómago.
"No puedo asimilar que estuvieras pensando en mi hermana, Jonathan. Y para colmo...", Sofía hizo una pausa, sacudiendo la cabeza con incredulidad antes de continuar: "¡Mi propia hermana me folló... con tú cuerpo! ¡Qué asco!". Su voz se elevó, reflejando la repulsión y la conmoción que sentía ante la situación tan complicada que les había provocado el fenómeno del FOSE.
Sofia miró fijamente a Jonatan que habitaba la forma sexy de Karla, esperando una explicación, o al menos que dejara de quejarse de las elecciones de moda de su hermana, con fama de zorra.
"¡Fue un accidente!".balbuceó Jonatan, presa del pánico, mientras la bonita cara de Karla se sonrojaba. "No tenía ni idea de que esto pasaría cuando... ya sabes...". Hizo un gesto vago, incapaz de pronunciar las palabras. Estar atrapado en el cuerpo ligero de ropa de su cuñada ya era bastante humillante sin tener que hablar de sus fantasías privadas.
Sofía gruñó frustrada, pasándose una mano por el pelo. "¡Me da igual si fue un accidente, Jonathan! El hecho es que pensaste en mi hermana, mientras tenias sexo conmigo es humillante para mi". Dijo enfadada Sofía al empezar a caminar de un lado a otro por la habitación, pensando en las inquietantes implicaciones. De repente, se detuvo en seco, al comprender algo horrible. "¡Dios mío! ¿Y si... si queda embarazada? ¡mi propia hermana podría haber gestando a nuestro hijo, Jonathan!" La voz de Sofía se elevó a un tono casi histérico cuando la grotesca posibilidad se hizo presente. La idea de que su hermana gestara el hijo de su amante, concebido a través de un acto tan retorcido y no consensuado, hizo que su estómago se revolviera de disgusto y horror.
Jonatan respiró hondo, intentando calmar los nervios mientras luchaba por encontrar las palabras adecuadas. El amplio pecho de Karla se agitó al inhalar, presionando contra la ajustada blusa al pensar que no será el papá sino la tía de su futuro hijo.
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